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Mostrando las entradas de febrero 5, 2026

Son complemento

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Se complementan porque no se contradicen: se reconocen. Marcela del Carmen Rioseco es la que abre la puerta. La que nombra la emoción, la que escribe desde la memoria, el cuidado y la raíz. Su palabra busca sentido, abrigo, continuidad. Es luz no porque niegue la herida, sino porque sabe mirarla sin huir. En Marcela habita la voz que recuerda, que sostiene, que convierte la experiencia en relato compartido. Raven de la Croix es la que entra cuando la luz no alcanza. La que se atreve a decir lo que incomoda, lo que arde, lo que duele sin traducción amable. Es sombra fértil: no oculta, revela. Su escritura nace de lo que fue silenciado, de lo que pide ser mirado de frente. Raven no suaviza: profundiza. Juntas forman un mismo pulso creativo. Marcela escucha. Raven responde. Una cuida la palabra. La otra la arriesga. En Silencios Sutiles, ambas voces se necesitan: la luz para no perderse, la sombra para no mentirse. Ese equilibrio —entre ternura y filo, memoria y abismo— es el corazón del ...

Raven de la Croix

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  Raven de la Croix no pide permiso. Aparece cuando el silencio ya no alcanza. Raven de la Croix es la voz que escribe desde la grieta, desde lo que incomoda y arde. No busca ordenar: busca revelar. Su palabra nace de la sombra, pero no para ocultarse, sino para decir lo que duele, lo que fue callado, lo que no tuvo lugar en la versión luminosa de la historia. Raven escribe desde el borde. Desde la herida abierta, desde el deseo, desde la rabia contenida, desde la intuición oscura que sabe antes de entender. Hay en su escritura una pulsión visceral, casi ritual. No explica: invoca. Es la voz que se permite: nombrar lo prohibido habitar la contradicción quedarse en la incomodidad sin resolverla Raven no suaviza. No traduce para agradar. Su belleza es áspera, intensa, nocturna. Si Marcela es la memoria que cuida, Raven es la verdad que irrumpe. No es un alter ego decorativo: es una necesidad expresiva. La parte que escribe cuando la luz ya no alcanza para decirlo todo. Por eso en Sil...

Marcela del Carmen Rioseco

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Marcela del Carmen Rioseco es la voz que nombra, la que se atreve a decir su propio nombre. Es la escritura que nace desde la memoria, desde lo vivido y lo heredado. Hay en ella una mirada atenta a lo cotidiano, a los gestos mínimos, a aquello que parece simple pero guarda una carga emocional profunda. Su palabra busca comprender, recordar, dar sentido. Marcela escribe desde la luz que no es ingenua: la luz que conoce la pérdida, el silencio, el paso del tiempo. Su tono es humano, cercano, íntimo. Hay una necesidad de rescate: de historias, de voces antiguas , de emociones que no encontraron lugar para decirse. Es la que ordena, la que cuida el lenguaje, la que transforma la experiencia en relato . La que pone el cuerpo en la escritura sin necesidad de gritar. Podríamos decir que Marcela del Carmen Rioseco es: la memoria la raíz la voz que permanece Y por eso convive —no se opone— con Raven de la Croix.

Me presento

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  Silencios Sutiles es un espacio de escritura donde la palabra se permite habitar el contraste. Aquí conviven la luz y la sombra, la memoria y la herida, lo que se nombra y lo que apenas se insinúa. Bajo las voces de Marcela del Carmen Rioseco y Raven de la Croix , el blog reúne textos que nacen de la emoción, del territorio interior y de aquello que persiste en el silencio. Narrativa, reflexión y escritura sensible dialogan en un mismo pulso creativo. Silencios Sutiles no busca respuestas definitivas. Propone detenerse, escuchar y escribir desde lo que tiembla. Hoy te presento mi dualidad , ambas partes me complementan y forman el espíritu que habita un cuerpo y un alma qué lo sostiene. Mi ser es luces y sombras, un camino que pocos se atreven a cruzar.