Surgiendo de mis cenizas
Es difícil explicar cómo las emociones se disparan. Quedas a la deriva, sin rumbo, en un inmenso océano. A mí me pasó. Hace un tiempo me hice integrante de la Sociedad de Escritores del Valle. Estaba feliz porque estaba trabajando en algo que me gustaba: la literatura. Crear el Día del Escritor fue mi mayor hazaña: idear el proyecto, trabajar duro, ir a los medios de comunicación, salir a buscar firmas. Me sentía útil, realmente realizada. Lo triste fue que me usaron; mi ingenuidad me jugó en contra. Para muchos será una exageración, pero para mí fue morir en vida. El 6 de septiembre de 2025 no fue para mí el día del escritor reginense; fue el día más amargo y triste, porque me quité la venda de los ojos. Todo era una vil mentira. A la hora de reconocer tanto trabajo, allí estaban sentadas tres personas que no hicieron nada más que reírse de mí: aquellos que se llevan los triunfos de los demás. La Sociedad de Escritores del Valle está basada en mentiras y engaños, y utiliza a las p...