Reflexión: Descubrir el camino


Descubrir el camino


Recrearse en uno mismo es encontrarse, devolviéndonos el valor de quienes somos. Abrirse a un mundo interior, donde la palabra es verdad. Dejar fuera todo engaño y mentira que forman una coraza pesada. 

Verse cara a cara con nuestro yo es vernos con la verdad, aceptando nuestras formas físicas, pensamientos e ideas, y no silenciando el torbellino de nuestro ser.


Cada uno sale al mundo buscando ser aceptado, amoldándonos a la sociedad circundante, aceptando, muchas veces, lo que no nos agrada. Ocultando heridas y prejuicios impuestos.

Buscamos pertenecer, aun en contra de nuestras propias convicciones. Porque nos enseñaron a callar, a olvidar ofensas y a seguir a pesar de todo. Pero para cada circunstancia hay un tiempo, cada acto tiene su consecuencia, cada silencio su dolor.


Inculcarnos en el conocimiento de nosotros mismos, en el bien común, en la lucha por la verdad social y abrir la mente a nuevas posibilidades marca el inicio de un cambio.

Aceptamos en demasía hasta el punto de autoengañarnos y nos dejamos cegar aun sabiéndolo. No hay nada que no tenga una mentira disimulada. No existe organización alguna que no encierre un secreto, no existe honestidad cultural. Estamos presos de un autoengaño.


Creer nuevamente es un trabajo duro, largo y penoso, como resurgir después de una guerra. El conocimiento de uno mismo es descubrir qué ser vive bajo tanta coraza, bajo la máscara impuesta, bajo tanto maquillaje. Qué soberbio es el espíritu que no busca surgir en valores, que encuentra felicidad en vanagloriarse o en olvidar la esencia de lo verdadero.


Somos apenas aprendices en la vida y tenemos permitido equivocarnos. Pero es una insensatez no aprender de nuestros errores. Crecer es darse cuenta, es reaprender, abrir mentes cristalizadas y aferrarse al valor más puro, abrir los ojos a la verdad.

El esfuerzo de cada uno no es menor que el del otro, y se entiende que se busque un atajo. Pero el aprendizaje será escaso o nulo. Aventurarse es de valientes, sin esperar más recompensa que nuestro propio crecimiento personal. Ser valiente es de pocos, y no se necesita ser un líder. Hay que tener agallas y convicción y disfrutar del viaje de la vida.

Deja de correr tras quienes creen tener la verdad. Porque la verdad es unipersonal. Nadie vive la vida del otro, nadie respira el aire del otro y nadie crea los idealismos del otro. 


Recréate, construye tu ser, conócete y estúdiate. Abre espacios para ti y deja de mirar a otros como superiores a ti. Todos llegamos al mundo de igual manera y todos nos iremos. La sabiduría es propiedad de todos, al igual que la estupidez. 

No te creas sabio pero tampoco tonto. Sé ambos, porque la verdad es un bien común que debe cuidarse y no mancharse con mentiras. Sé tú, con tus aciertos y errores. Aprende de ambos y crea vínculos basados en el amor, el respeto, el cooperativismo y la solidaridad. 


Date valor y crece sin límites, sin dañar, pisotear, herir o menospreciar a nadie. Ser correcto es tan solo descubrir el camino.


Marcela Del Carmen Rioseco  

Argentina  

Derechos De Autor Reservados  

30/06/2023


Queridos lectores de Silencios Sutiles:


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Cada visita, cada lectura, y cada palabra que comparten me llena de gratitud. 🙏❤️ 

Recuerden siempre buscar la verdad en su interior, crecer con cada experiencia y valorar cada paso del camino. 🚶‍♂️🌿



Hasta la próxima reflexión, les deseo un viaje lleno de luz y aprendizaje. 🌅📚 ¡Nos vemos pronto!

Con cariño,

Marcela Del Carmen Rioseco


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