Reflexión: Respeto a la poesías
¿Qué es lo que molesta
a un poeta?
No es la corrección de errores ortográficos, sino que se haga públicamente, exponiendo su descuido y ofendiendo su sensibilidad.
No es que se le señale un punto o una coma, sino que se burle por no comprender el sentido del poema.
No es que se le enseñen nuevas técnicas, sino que se intente cambiar su estilo único.
No es que se le indique una rima o una métrica, sino que no se respete su poema libre.
No es que se le diga cómo debería ser un poema, sino no comprender el mensaje profundo que se intenta transmitir.
No es querer ser letrado y decir "yo te enseño", sino no haber solicitado tal aprendizaje, por más aparentemente necesario que parezca.
Herir susceptibilidades es muy fácil. Lo difícil es reconocer que se ha herido y entender que el poeta no es terco por no aceptar errores, sino que busca expresar su verdad de una manera única. No todos son expertos en rima, métrica, decadencia, verso, ritmo, estrofa, etc. Muchos escriben por la necesidad de vaciar el alma, de soltar dolores, soledades y tristezas, de expresar su verdad y su forma de ver la vida. El respeto a un escrito es, ante todo, la aceptación.
En eventos poéticos, a menudo nos encontramos con personas que no hacen un análisis subjetivo, que no ven al escritor a través de las letras ni indagan en la razón detrás de un verso. Entre tantos poetas, hay quienes padecen enfermedades, discapacidades, quienes vuelcan en un poema el dolor de una pérdida, el abandono del amor, el olvido de la sociedad. Las edades son distintas; la adolescencia se manifiesta de una forma, la adultez de otra, y la ancianidad de otra. También existen personas que en su soledad necesitan escribir. Pero, claro, dirán, está bien que escriban. Al escribir nace la necesidad de mostrar, de abrirse al mundo, de sentirse presente en un círculo.
Todos, absolutamente todos, tienen derecho a participar, a recibir una participación y también un comentario. Los grupos poéticos no están conformados solo por eruditos en la materia; la mayoría somos gente que nos gusta escribir, algunos con un poco de conocimiento. Hay abuelos, amas de casa, abogados, doctores, albañiles, enfermeras, jueces, peones y un largo etcétera. Es hora de humanizarnos, de comprender que tras unas letras hay un ser humano. Tal vez escribir unas líneas le llevó horas o tan solo cinco minutos. Una palabra de aliento, un comentario positivo y no tanta crítica harían que cada uno intentara mejorar. Que una corrección sea en privado, con el mayor respeto. Y quien recibe esa corrección, que la tome como una forma de aprender, de superarse y no como una crítica malintencionada.
Respetar el estilo, el sentimiento volcado y, sobre todo, la persona tras las letras nos ayudaría a ponernos todos a la misma altura, sin imponer superioridad. Amar la poesía es querer el sentimiento y, por ende, respetar a quien lo expresa. El mundo está lleno de escritores que no muestran sus letras por miedo a la crítica destructiva. Quienes estamos en posición de abrir puertas, hagámoslo, pero con conciencia de que tras un escrito hay una persona. Hagamos posible abrir nuestros corazones y nuestras mentes. Es hora de humanizarnos.
Marcela Del Carmen Rioseco
Argentina
Derechos De Autor Reservado
23/07/2023
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