Reflexión: Tu Propio Destino
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
Tu propio destino
¿Por qué será que en algún momento de nuestro andar nos detenemos? Sentimos que llevamos sobre los hombros una gran carga que pesa. Estamos cansados, aburridos y todo parece decepcionarnos.
¿Por qué ese hartazgo repentino y esa apatía hacia todo lo que nos rodea, como si ya nada tuviera sentido? Nos dejamos caer, mientras el mundo continúa con su vorágine, pero nosotros nos quedamos. Nos sentimos faltos de energía, de entusiasmo y sufrimos una pérdida momentánea de nuestros propios intereses.
La mayor parte de esta sensación es la desilusión; es despertar de pronto y darnos cuenta de que todo es una mentira. Que aquellos sueños que alguna vez nos mantenían de pie ya no están. Que esa palabra de aliento jamás llegó. Que todo por lo que se luchó no valía la pena. Y lo más importante y realmente triste es que las personas en quienes depositamos confianza, cariño, tiempo y mucho de nosotros mismos nos defraudaron. Sí, duele. Pero al final de cuentas, somos los culpables por depositar demasiadas esperanzas, por confiar demasiado o por el simple hecho de permitir ser usados.
En este camino conoceremos a muchas personas buenas y malas, y a aquellas vestidas de cordero para lograr sus objetivos. Así es como perdemos confianza y fe en la humanidad. Así es como comenzamos a vivir en continuo estado de alerta. Nos cansamos, agotamos nuestro reloj interno y caemos. Caminamos día a día sobre una cuerda floja porque se han perdido valores, honestidad y confianza. Entonces, bajamos los brazos y nos detenemos.
Y el mundo continúa a nuestro alrededor, como si nada pasara. Pero despertamos y dejamos que este lapsus de conciencia nos ilumine el camino. Puede que dure unos días o un par de semanas. Todo depende de qué tan profunda sea la herida. No comprendo por qué suceden situaciones así, pero sí sé muy bien: "Nunca detenerse, jamás bajar los brazos". La vida está llena de experiencias que hay que aprender y continuar.
Cuanta razón tenía el poeta argentino Almafuerte (Pedro Bonifacio) en sus versos: ¡Avanti! "Si te postran diez veces, te levantas otras diez, otras cien, otras quinientas: no han de ser tus caídas tan violentas ni tampoco, por ley, han de ser tantas."
Seguir, alzar la mirada, seguir luchando y continuar con la cabeza en alto, sin dañar a nadie, tiene que ser nuestro estilo de vida. Nada se logra perjudicando, hablando a espaldas, excusándose de errores y echando culpas. El dolor más grande es la decepción y es por ello que hay que ser íntegros, honorables y fieles a esa convicción.
¿Por qué hay veces que nos cansamos y detenemos? Por necesidad espiritual, por comprender todo lo que nos rodea, porque somos individuos pensantes, porque necesitamos alejarnos y ver con claridad lo que nos rodea, para seguir en equilibrio y en paz con uno mismo. Deja de sentir que la vida te empuja; comienza a sentir que eres esa vida que empuja tu propio destino. Nadie puede decirte qué es lo mejor para ti, más que tú. Sé fuerte, sé pensante y sigue adelante. El valor te lo tienes que dar tú, nadie más que tú.
Marcela Del Carmen Rioseco
ARGENTINA
Derechos De Autor Reservados
11/09/2023
Queridos lectores de Silencios Sutiles,
Gracias por tomarse el tiempo de leer y reflexionar con nosotros. Sus comentarios y pensamientos son valiosos, y nos encantaría que compartieran sus experiencias y puntos de vista en nuestro blog. Los invito a suscribirse para no perderse ninguna de nuestras próximas publicaciones y para que sigamos creciendo juntos en este espacio de introspección y aprendizaje.
Marcela Del Carmen Rioseco
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps


Comentarios
Publicar un comentario