Reflexión: La Manzana Podrida


La Manzana Podrida

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¿Sabes cuánto duele la traición de una persona? ¿Conoces el vacío que provoca y el dolor innecesario que acarrea?

Las relaciones humanas son complejas, pero esenciales. Somos seres que se interrelacionan con otros y con su entorno. Creamos comunidades basadas en esta necesidad porque descubrimos que es una forma de sobrevivir, aprender, comprender, educarnos, respetar y hasta crear lazos firmes como la amistad, el amor y las relaciones de pareja.

Sin embargo, cuando llega un punto de quiebre, una ruptura, todo cambia. La armonía se pierde. Esto no significa que las diferencias no puedan existir; de hecho, son ellas las que nos enriquecen. Nos enseñan otras maneras de pensar y ver una misma situación, porque somos seres pensantes que razonan y se relacionan. Está bien pensar de manera distinta.

Existen personas que conciben la vida de otra manera, y solemos llamarlas odiadores, nefastos, oscuros, etc. Son seres que en algún momento cambiaron su sintonía de socializar a imponer, sembrar dudas, hablar mal de otros y mentir para ser creíbles. Aquellas personas que confiaban en ellos o empatizaban, al descubrir sus verdaderas intenciones, se sienten traicionadas y, de alguna manera, heridas. Muchos, en favor de esa relación, continúan brindando su amistad, pero tras un escudo, y otros definitivamente los sueltan y continúan sus vidas sin ellos.

El precio de la traición se paga muy caro, porque pierdes más de lo que crees ganar. Pierdes afecto, unión, cariño sincero. ¿A cambio de qué? Una de las premisas en una relación de amistad, de pareja o de sociedad es ser sinceros y respetar al otro.

Muchos creen que se escala pisando cabezas, que se logran objetivos minimizando a otros, que se es mejor que otros. No comprenden el concepto de sociedad. No entienden lo que es igualdad, unión, equipo. No despiertan a la solidaridad, al respeto mutuo y a la ética de vida. Van como si nada, como ogros llevándose todo y pisoteando lo que encuentran, con la nariz tan alta que no advierten lo que les rodea.

Mantenerse en armonía, aceptando con cortesía al otro, uniendo voluntades y abriendo caminos en conjunto es lo que nos hace crecer. Habrá veces que seremos líderes por nuestras ideas y otras en las que seguiremos a otros. No siempre podemos ser el centro de todo ni liderar y comandar siempre. Aprender es saber cuándo ir al frente y cuándo seguir y escuchar. Subirse al poni del poder entre tantos caballos de carrera no tiene mucho sentido. La traición siempre duele, hiere y deja cicatrices, rompe armonías y nada vuelve a ser igual porque algo se ha roto, y es la confianza.

Es verdad que en una sociedad hay mucha gente, pensamientos diversos, ideologías distintas y líderes a montones. Esto es precisamente lo que nos forma como ciudadanos con libertad de decidir. Pero imponer, malograr a alguien y mentir nos convierte en la manzana podrida, y siempre lo podrido termina desechándose del cajón.

Marcela Del Carmen Rioseco  
Argentina, Derechos de Autor Reservados  
19/08/2023 
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Queridos lectores, la reflexión sobre la traición y sus consecuencias es una invitación a profundizar en nuestras relaciones y en cómo abordamos los desafíos que estas presentan. Los invito a comentar sus pensamientos y experiencias. Sus palabras enriquecen este espacio de intercambio y aprendizaje. Sigan leyendo, compartiendo y cultivando una comunidad basada en el respeto y la empatía.


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