Quien gana una guerra
¿Quién gana en una guerra?
Como explicar a las generaciones fututas la masacre por una guerra. Como mirar a los ojos a esos niños que lo han perdido todo. Casas, familia, madre, padre, hermanos, identidad, amor… Como mirar a otro lado cuando hay vidas negociadas, rehenes que no volverán a ver a sus seres queridos.
Mujeres violentadas y exhibidas como trofeos. Las guerras no traen nada bueno, no castigan a los malos ni enaltecen a los buenos.
En una guerrera no hay bandos, ni patria, ni ideologías. Solo hay muerte. Reina la desolación, el miedo y el abandono a toda esperanza. Existe un solo bando y es el de los inocentes masacrados, el de hombres, mujeres y niños que sin importar su nacionalidad, credo o raza sufren en manos del poder de unos pocos.
¿Quién gana en una guerra? Nadie. Quien triunfa en una guerra ninguno. El corazón ennegrecido de poder, de ambición y de intereses propio, los convierte en monstruos, en almas oscuras, en seres mutantes, ciegos, egoístas y simples miserias humanas. He visto tantos niños temblar de miedo, miradas perdidas y esa eterna búsqueda de aquellos que alguna vez le cobijaron y hoy ya no están.
Qué culpa tienen, que pueden entender de limítrofe, de riquezas, de petróleo o de escusas absurdas de sus gobiernos. Que pueden ellos comprender más allá del amor, el cuidado y de un día soleado y hermoso. Todo destruido entre el estruendo y el humo de una bomba. Hay hombres de poderes macabros que hieren, mutilan y matan a su propia gente. Gente, cegada de ambición, que tapan sus ojos con banalidades, infravalorando un trozo de tierra yerta. Más olvidando que el latir del mundo es un corazón vivo, es el amor que se profesa, es la mirada de un niño, la sonrisa de un joven y el trabajo de su gente.
Qué cruel destino es ese en que la mano huesuda de la muerte se disfraza de un estallido de guerra. Qué mentira horrorosa es encontrar una razón para que entre hermanos se maten.
Como explicarles a los niños que sus familias ya no están, que tendrán que continuar solos. Porque nunca el amor es el mismo si no viene de la misma sangre. Como explicarle al mundo que en las guerras no hay vencedores ni vencidos, sino solo perdedores y almas vacías de tanto dolor, de tanto odio y de tantas excusas sin explicación.
Marcela Del Carmen Rioseco
ARGENTINA
DERECHOS DE AUTOR RESERVADO
24/10/2023
Con gusto, aquí tienes una despedida adecuada para los lectores de "Silencios Sutiles":
---
En este espacio de reflexión profunda y emotiva, hemos explorado las sombras y los susurros de "Silencios Sutiles". A través de estas palabras, hemos contemplado el dolor y la desolación que acompañan a las guerras, así como la importancia de recordar siempre el valor de la paz y la compasión.
A todos los lectores que se sumergieron en estas reflexiones, les agradezco por su atención y sensibilidad. Que estas palabras no solo resuenen en nuestros corazones, sino que también nos inspiren a ser agentes de cambio y promotores de la armonía en nuestro mundo.
Que nuestros silencios sutiles se conviertan en voces de esperanza y acciones que construyan un futuro más pacífico y solidario para todos.
Con gratitud y esperanza,
Marcela Del Carmen Rioseco
ARGENTINA
Derechos de Autor Reservados
24/10/2023



Comentarios
Publicar un comentario