Reflexión 'Ecos'
ECOS
Han golpeado mi autoestima. Mutilaron frente a mis ojos el amor que entregué. Pisotearon mis sentimientos y arrebataron mi opinión. No me dieron oportunidad de defenderme. Simplemente, me desahuciaron y arrojaron a la calle como un papel viejo y arrugado. Me hirieron con palabras duras, con un rencor profano y un odio maldito, lleno de ignorantes prejuicios.
Me arrojaron y escupieron en la cara tantos sentimientos insanos que quedé aturdida y solitaria.
¿Será tan malo hoy expresarse, que pecas en palabras? ¿Que caen y roen corazones malvados y, en defensa, se escudan en ser agredidos directamente? Para luego morderte como fieras y atacarte por la espalda, mostrándose buenos y, encima, esperar que sigas a su merced por el gusto de sentirse triunfadores del engaño. Ah, pobres almas aquellas que creen que el mundo está en su contra, que son el blanco de todos.
Escribo por amor a las letras, para dar voz a lo que siento, para abrir mi entendimiento y expresar mi forma de ver las cosas. Equivocada o no, siempre lo hice. Cada palabra que escribo no va dirigida a nadie, cada sentimiento que expreso no tiene destinatario. Porque odiar no es mi forma de ser, herir tampoco. Respeto la opinión de todos, aunque no compartan mis convicciones. No voy a ser mejor denigrando a otro, tampoco criticando ni exponiendo a nadie.
El verdadero amor radica en saber apartarse a tiempo para no herir ni salir herido. Una de las cosas que me enseñó mi madre fue: "No vale la pena seguir insistiendo donde no eres bienvenido". Y es verdad. También el amor está en nosotros, en amarnos para amar, en valorarnos para ser valorados, en abrazar para ser acogidos y en alejarnos para evitar heridas.
No ganas nada creyendo que todo lo que se dice, hace o muestra en redes sociales va dirigido a ti. Todos tenemos diferencias: gente que vive hablando de otros y aquellos que se inventan rencores. Eso es lo que he aprendido de Facebook.
Gente buena también hay; sus vidas giran en torno a otro mundo, otra esencia. Y sabes quiénes son porque su idealismo es humano. Habrá quienes piensen que esto está escrito para ellos y la verdad es que no. Como dice el dicho: "Al que le quepa el saco, que se lo ponga".
En verdad no escribo de forma tan dura y con tan mala vibra, pero me han echado culpas de escritos que no tenían destinatario, diciendo que soy mala persona y mentirosa. Pero nada más lejos de la verdad. No soy mala, pero tampoco una santa. Soy humana y me expreso.
Hoy estoy sacándome toda la basura que me echaron encima. A veces es necesario escudarse y defenderse.
Marcela Del Carmen Rioseco
ARGENTINA
Derechos De Autor Reservados
Queridos lectores de **Silencios Sutiles**,
Gracias por acompañarme en esta reflexión. Espero que mis palabras hayan resonado con ustedes y les ofrezcan un espacio para pensar y sentir. Siempre es importante recordar que, en medio de las dificultades, nuestra voz y nuestros sentimientos son valiosos.
Con cariño,
Marcela del Carmen Rioseco
Escritora, Poeta y novelista.


Comentarios
Publicar un comentario