Vampiros Modernos

 

Vampiros Modernos










Cuando se pierde la noción del valor propio, se puede caer en el vandalismo y la vanagloria. Existe el riesgo de volverse despótico y creerse superior a todos. Entonces, la lengua se suelta hacia críticas dañinas, lejos de lo constructivo y enriquecedor.

Se pierde la apreciación por la humanidad y se cae en un abismo de vanidades obsoletas, donde uno mismo es lo máximo y nadie puede superarnos. La humildad desaparece y nos creemos invencibles, ignorando la caída inminente, la soledad y el distanciamiento.

Surgen sentimientos de víctima, sin reconocer que también somos verdugos. Algunos culpan a todos de sus desdichas, sin ver su propia realidad y relevancia. Son instigadores, incluso de sí mismos.

No logran calmar sus mentes, y siempre emiten palabras venenosas para ocultar su verdadera naturaleza. Son vampiros de la vida moderna: odiadores en redes sociales, manipuladores y mentirosos impulsivos.

Lamentablemente, esta actitud es cada vez más común, prefiriendo ignorar errores en lugar de reconocerlos. Es más fácil aparentar algo que no somos, usando máscaras.

La honestidad tiene su propio valor, comienza desde uno mismo y se expande como ondas en un estanque. Mantenerse honesto es mantenerse erguido, con la cabeza en alto.

Las mentiras, en cambio, pesan tanto que nos hacen arquear la espalda y evitar la mirada.

Hoy, siento la necesidad de expresar un pensamiento, un sentimiento, una reflexión personal para cerrar un capítulo, abrir nuevos horizontes y alejarme de aquellos que se llenan la boca de mentiras y compañías negativas.

En los medios y en redes sociales abundan estos comportamientos, pero también existen personas honestas de las cuales aprender. No debemos creer todo lo que se dice de alguien, pues solo escuchamos una parte de la historia.

La honestidad y la buena amistad comienzan con sinceridad y preguntas. Si te consideras amigo, verifica ambas partes antes de juzgar, ya que nadie tiene la verdad absoluta. No pierdas amistades por el despotismo de personas sin valores y con personalidades victimistas. Recuerda que algún día podrías ser tú el blanco de envidias.

Marcela Del Carmen Rioseco ARGENTINA Derechos Reservados


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