Detenerse para Renacer: Un Viaje Hacia la Esencia"
Detenerse para Renacer: Un Viaje Hacia la Esencia"
Aplacar un poco el alma, guardando los desafíos por un corto tiempo. Silenciar las ansias y dejar dormir el ímpetu de crear y comunicar es, a veces, una forma de reencontrarse con uno mismo y con su propia esencia. Abrazar el silencio y disfrutar de esa soledad, con la única compañía de tus pensamientos.
Crecer en el autoconocimiento implica adentrarse en un sinfín de instantes que han marcado nuestro camino, huellas que jamás se borrarán. Sentir miedo, incertidumbre y la necesidad de escapar del bullicio es buscar la calma necesaria para seguir abriendo camino con las fuerzas necesarias.
Hay veces en las que detenerse no es renunciar ni dejarse vencer; todo lo contrario, es buscar y encontrar nuevamente sentido en la lucha, en los días y en el camino.
Esto me sucede a menudo, cuando suceden demasiadas cosas buenas o malas, y también tristes. Las fuerzas parecen esfumarse o los pensamientos abruman, confundiendo la mente.
Detenerse no es claudicar ni mucho menos renunciar. Es comprender que muchas veces es necesario para seguir construyendo sueños propios y ajenos.
Retomar también implica un esfuerzo, pero es como un tren que al principio necesita esforzarse para tomar velocidad y luego se deja arrastrar por interminables vías que llevan a distintas estaciones. Así es la vida.
Detenerse para pensar, analizar, planificar y luego continuar, para que todo fluya en armonía sin dañar a nadie, sin herir ni ofender y respetando sobre todas las cosas.
Abrir la mente y estar preparados para lo que vendrá, dando siempre lo mejor de uno mismo.
Ya estoy tomando mi tren y abriendo mis alas para seguir aprendiendo, soñando y brindando lo mejor de mí.
Marcela Del Carmen Rioseco 11/01/22
Crecer en el autoconocimiento implica adentrarse en un sinfín de instantes que han marcado nuestro camino, huellas que jamás se borrarán. Sentir miedo, incertidumbre y la necesidad de escapar del bullicio es buscar la calma necesaria para seguir abriendo camino con las fuerzas necesarias.
Hay veces en las que detenerse no es renunciar ni dejarse vencer; todo lo contrario, es buscar y encontrar nuevamente sentido en la lucha, en los días y en el camino.
Esto me sucede a menudo, cuando suceden demasiadas cosas buenas o malas, y también tristes. Las fuerzas parecen esfumarse o los pensamientos abruman, confundiendo la mente.
Detenerse no es claudicar ni mucho menos renunciar. Es comprender que muchas veces es necesario para seguir construyendo sueños propios y ajenos.
Retomar también implica un esfuerzo, pero es como un tren que al principio necesita esforzarse para tomar velocidad y luego se deja arrastrar por interminables vías que llevan a distintas estaciones. Así es la vida.
Detenerse para pensar, analizar, planificar y luego continuar, para que todo fluya en armonía sin dañar a nadie, sin herir ni ofender y respetando sobre todas las cosas.
Abrir la mente y estar preparados para lo que vendrá, dando siempre lo mejor de uno mismo.
Ya estoy tomando mi tren y abriendo mis alas para seguir aprendiendo, soñando y brindando lo mejor de mí.
Marcela Del Carmen Rioseco 11/01/22

A veces hay que tomar un respiro. Si un mismo no se lo permite, la vida sola lo hace por ti. Es un sube y baja.
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