Despertar a la propia vibración

"Despertar a la propia vibración: Reconectando con nuestro ser interior en un mundo acelerado".

Hay veces que nos quedamos acurrucados en nuestra cama, atrapados en una neblina de desgano y pensamientos dispersos.
Es uno de esos días en los que la motivación parece esfumarse, dejándonos sumidos en la quietud de nuestro propio espacio.
Nos resistimos a levantarnos, atrapados en un limbo entre el sueño y la realidad, preguntándonos qué fuerza nos impulsará a dar el primer paso.
¿Solo quedarnos allí? Ya sea creando un mundo de fantasía, proyectos que por alguna razón nunca salen a la luz, pero allí están revoloteando en nuestra cabeza o con la mente en blanco.
Esta sensación de desaliento no se origina en una enfermedad o depresión evidente, tal vez cansados y abrumados, si es permitido. Nos quedamos en un silencio aparente, como escondidos del mundo por unos instantes, por el peso invisible que llevamos sobre nuestros hombros: las exigencias implacables de una sociedad que nunca descansa.
Es como si estuviéramos en un juego de equilibrio constante, tratando de mantenernos a flote en un mar de responsabilidades y expectativas.
Abrazando la tibieza de nuestro ser, de nuestra presencia, de nuestra energía vital.
En esos instantes de silencio aparente, nos sumergimos en un mundo interno, rico y maravilloso, que siempre nos aguarda. Es un mundo donde conectamos con nuestra energía vital, con nuestras pasiones y sueños más profundos.
Es cuando conectamos con ese mundo interno que siempre nos aguarda.
Vivimos en una sociedad acelerada, llena de distracciones, con un sin fin de tareas que nunca se acaban y responsabilidades que cada día parecieran pesar más y nos alejan de nuestro ser interior.  Nos vamos malgastando lentamente,  nos agotamos y dejamos que todo ese bullicio exterior apague nuestra voz interior y nos desconectemos con nuestra propia vibración.


Pero incluso en medio de este caos, hay momentos de claridad. Momentos en los que logramos desconectar del ruido y conectarnos con nuestra propia vibración, con nuestra esencia más pura. Es en esos momentos de introspección donde encontramos respuestas, donde descubrimos la sabiduría que reside en nuestro interior.
Por eso, es importante detenerse de vez en cuando. Detenerse para escuchar, para sentir, para reconectar con nosotros mismos. Es en ese silencio donde encontramos la fuerza única y verdadera que nos mantiene enraizados a nuestras metas y sueños.
Porque caminamos hacia donde todos van, como autómatas, sin una idea propia, sin un poco de locura esencialmente viva. Y nos excusamos por las labores del día, el trabajo, las deudas, el mundillo de problemas que no sabemos cómo resolver, el tiempo que nunca alcanza y todo lo que se nos venga en ganas. Nos delegamos, y nos olvidamos.
No somos solo carne y hueso, somos más. Un mundo interno, rico y maravilloso. Nos formamos siendo un corazón latente y por lógica tenemos un cerebro que emite energía que son los pensamientos. Somos un mundo de realizaciones que nacen en nuestro fuero interior. Y no lo hacemos.
Es por ello que algunas veces no queremos levantarnos y quedarnos en la tibieza de nuestra propia vibración, porque no nos estamos escuchando, no logramos conectar con nuestra propia energía creadora.
En un mundo donde todo parece ser sobrevivir, ganarse el sustento, llegar a fin de mes, abrirse camino en una corporación competitiva, donde solo gana el más astuto y sagaz. Donde los niños son más exigentes y demandantes, y no queda tiempo para lo simple y cotidiano, porque se pierde tiempo, es necesario detenerse, y buscar nuestro ser, escudriñar hacia dentro hasta encontrarnos.
Si hoy estás así, conecta con tu entorno, con el aire, el cielo, el aroma de las flores. Con la mirada de quienes te rodean y abraza ese vasto mundo que vive en ti. Es tiempo de comenzar a abrazar quienes somos y mirar a la gente de otra forma, el mundo está cambiando radicalmente y todo evoluciona. Tu ser interior es la fuerza única y verdadera que te mantendrá siempre de pie y enraizado a tus metas que alguna vez fueron proyectos o sueños.

Así que, si alguna vez te encuentras atrapado en la vorágine de la vida cotidiana, tómate un momento. Cierra los ojos, respira profundamente y escucha. Escucha la melodía de tu corazón, la voz de tu intuición, el susurro de tus anhelos más profundos. Porque en ese silencio está la clave para encontrar la paz en medio del caos, para recordarnos quiénes somos realmente.

Marcela Del Carmen Rioseco
Argentina
Derechos De Autor Reservado
05/04/2024




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