Cumpliendo el Mandato de Vida

 

 "Cumpliendo el Mandato de Vida: Entre Energías y Destinos".

Cumplir con un mandato de vida es dirigir las energías hacia ese objetivo. Sin necesidad de saber cuál es, ni qué camino recorrer, nuestra mente o psiquis humana sabe de qué se trata.


Al llegar a este mundo, a este plano corpóreo y palpable, podemos ser buenos o malos, pero es lo que venimos a hacer lo que nos hace diferentes.

Entonces, ¿Cómo definir las acciones, los actos que nos llevan hacia un lado u otro? ¿Cómo comprender nuestras fatalidades o nuestra suerte, si todo parece estar predestinado?

¿Dónde comienza nuestro libre albedrío y nuestra misión en la tierra? ¿Será que podemos elegir aun sabiendo espiritualmente para qué venimos? Inevitablemente cumplimos con nuestro destino; somos lo que somos desde el principio de los tiempos. Una lucha entre el bien y el mal en nuestro propio interior, un ente confiado a obrar de cierta manera, entremezclado con emociones terrenas que pintan el camino de perlas brillantes como el altruismo, la enseñanza, el amor, la bondad, la empatía y tantos buenos sentimientos.

No podemos escapar de opacar y oscurecer otras perlas al mancharlas con el egoísmo, la mentira, la envidia, el rencor, el odio, todo lo banal de la rareza humana.

Pero entre ese vaivén existe algo que nunca muere, que permanece perenne y que engrandece las acciones buenas o malas, y es la Esperanza. Un motor que nos lleva siempre hacia adelante aun con todo en contra, aun con la muerte adosada a nuestras espaldas. Porque creemos en un ser superior, en una energía mucho más poderosa y amorosa. Sabemos que sea cual sea nuestra misión, nuestro destino al final encontraremos redención.

La vida se crea de trozos de experiencias, de personas que en algún momento nos acompañan, de hechos que nos marcan para siempre y de una fuerza que nos insta a continuar, aún sabiendo que algún día pereceremos. Y que hayamos hecho algo bueno o malo pasaremos a ser polvo y olvido si no vivimos en la memoria de quienes nos conocieron. Es un camino que todos recorremos y que permanecemos hasta que el último recuerdo muere y dejamos de ser.

Somos un paso efímero con una misión oculta que no podemos cambiar, o quizás sí. Todo depende de la fuerza de nuestro espíritu, de la importancia de nuestros actos y del porqué realmente nacimos.

Marcela Del Carmen Rioseco
Derechos De Autor Reservado
07/04/2024.










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